in Educacion infantil

Cada vez que se aproximan estas fechas, nos hacemos miles de preguntas sobre los juguetes más apropiados para nuestros hijos.

La gran variedad y cantidad que existe en el mercado, hace que la decisión sea en muchas ocasiones una tarea realmente complicada. ¿Le compro el juguete que está pidiendo? ¿le ayudará en su desarrollo? ¿no sería mejor comprarle un juguete educativo? ¿jugará verdaderamente con él o como con tantos otros según lo tenga dejará de ser atractivo y pasará a formar parte del trastero?

Para enfocar este tema de forma práctica, las mejores preguntas que podemos hacernos son por qué  y  para qué juegan los niños y qué importancia tiene el juego en su desarrollo. Un juguete para un niño a cualquier edad puede ser cualquier objeto que se encuentre, ya sea visual, perceptivo, auditivo o manipulativo, cualquier material puede ser para él un juguete porque él lo transforma siempre y cuando sea, a placer. Él mismo puede ser su propio juguete.

 

A través del juego, el niño  estructura su pensamiento, comprende la realidad que le rodea y elabora sus propios miedos y tensiones. Por otro lado, el juego es un elemento decisivo para conocer al niño, pues es el medio donde se revela de una forma más transparente, donde refleja sus sentimientos, su modo de ser y proceder ante cualquier situación.

Además de aprender los colores, los números u otros contenidos escolares relacionados con el desarrollo intelectual, el niño deberá saber desenvolverse y evolucionar  en otros aspectos muy importantes en su desarrollo como son la coordinación de movimientos, el lenguaje, la socialización o el desarrollo emocional. Qué duda cabe que los distintos tipos de juguetes contribuyen a favorecer estas adquisiciones y los adultos podemos proporcionarles juguetes suficientes, adecuados y variados que posibiliten un desarrollo integral de la personalidad del niño.

Para una buena elección de los juguetes es imprescindible observar el juego de nuestros hijos, así descubriremos lo que les interesa, les conviene o les resultará más útil, en función de sus gustos, su edad y sus propias necesidades.

La siguiente clasificación de juguetes puede sernos útil, adaptándola siempre a la personalidad y necesidades de nuestro hijo:

De 0 a 6 meses

  • Sonajeros de colores y elementos con sonido.
  • Muñecos de goma y mordedores para los dientes.
  • Juguetes con gran contraste de colores y diferentes texturas.

De 7 a 12 meses

  • Juguetes móviles y objetos que ruedan.
  • Juegos de encaje sencillos.
  • Juguetes sonoros.
  • Juguetes con contraste de colores.
  • Tentetiesos y muñecos de trapo.
  • Juguetes para el agua.
  • Correpasillos

De 13 a 18 meses

  • Muñecas/os de trapo, de goma.
  • Juguetes con diferentes texturas y contrastes de colores.
  • Construcciones y cubos para encajar y apilar.
  • Bicicletas de tres o cuatro ruedas y cochecitos.
  • Arrastres
  • Pelotas de distintos tamaños.

De 19 a 24 meses

  • Juegos de movimientos: coches y otros vehículos, columpios, bicicletas.
  • De expresión: pizarras, pinturas, musicales, cuentos de imágenes.
  • Muñecas, animales.
  • Pelotas de distintos tamaños.
  • Juguetes que reproducen la vida de los adultos.

De 2 a 3 años

  • Triciclos, coches, palas, cubos, construcciones, puzzles.
  • Instrumentos musicales, plastilina, pinturas.
  • Muñecas, cunas, coches, teléfonos de juguete.
  • Juguetes que reproducen la vida de los adultos.
  • Disfraces.
  • Pelotas

De 4 a 5 años

  • Patines, triciclos, bicicletas.
  • Puzzles, mecanos.
  • Pizarras, cuentos, marionetas.
  • Muñecos articulados, disfraces, casas de muñecas.
  • Primeros juegos de mesa.

De 6 a 8 años

  • Pelotas, balones, bicicletas, equipos de deporte, monopatines, cometas.
  • Trenes, coches teledirigidos.
  • Juegos de preguntas y respuestas.
  • Juegos de cartas, futbolines, billares, etc.
  • Juegos de experimentos, microscopios, cromos.

De 9 a 11 años

  • Complementos deportivos, bicicletas, monopatines.
  • Mecanos de metal, construcciones, maquetas.
  • Juegos manuales.
  • Juegos de estrategia y reflexión.

Para terminar, nos gustaría resaltar la importancia de implicarnos en el juego de nuestro hijo y hacer actividades con él (desde contar un cuento, o tirarse por el suelo, hasta ir de excursión, visitar belenes, ir al teatro etc.), ello implica sacrificar tiempo muchas veces, pero también reconocer que es necesario para él y valorar la importancia que tiene para el niño que juguemos con él. Esto no significa que estemos todo el tiempo jugando con nuestros hijos, es importante también que el niño sepa que hay un tiempo determinado en el que puede contar con nosotros para jugar, si el niño sabe que tiene que jugar solo hasta ese tiempo que puede contar con nosotros, lo aceptará con mejor disposición.

¡Os deseamos que disfrutéis jugando con vuestros hijos y viéndoles jugar!.

Teresa Albuger
Coordinadora Pedagógica WorkandLife