in Higiene

Es bueno elegir el momento del día adecuado para bañar al niño, adaptándolo a la vida diaria de cada familia. No es importante la hora del baño, puede ser por la mañana o por la tarde, lo importante es que sea a una hora que se adapta a nuestra vida familiar.

Preparar todo lo necesario antes de coger al niño, con el fin de disfrutar y estar relajados a la hora del baño. Cuando cojamos al bebé, es muy conveniente verbalizar cada paso que damos (que bien cariño, primero quitamos la ropita, ¿a ver que hay en el pañal?, muy bien ya está todo, ¡al agua patos!, etc.)

Es preferible que la persona que empiece con el baño, no lo deje hasta que termine. Así le haremos ver al bebe que este momento es importante para nosotros, que lo valoramos y le dedicamos el tiempo que sea necesario, sin estar a mil cosas a la vez. En caso de estar dos o más personas, recomendamos que la manipulación del bebé sólo la haga una de ellas. El resto podrá participar, pero de otra forma (cantando, hablando, etc.)

Nuestra actitud a la hora de bañar al niño será fundamental. Hay que transmitirle tranquilidad, sosiego, confianza y sobre todo no ponernos nerviosos. Si tenemos prisa, si no hay tiempo, si el bebe tiene mucha hambre o sueño. La mejor elección será posponer el baño.

Deja que le niño con el paso de los días, pueda ir adquiriendo confianza en el agua. Con mucha tranquilidad, moja su cuerpo despacio, poco a poco, sin que se asuste. Si en los primeros días no te sientes seguro sujetando al niño, no lo enjabones y agárrale con las dos manos hasta que poco a poco, os sintáis seguros el niño y tú. Es cuestión de práctica.

El baño es una rutina diaria. Procura bañar a tu hijo a la misma hora y de la misma forma. Llegará un momento en el que el niño sabrá que llega la hora del baño y mostrará su alegría con gestos y balbuceos.