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HIDRATACIÓN, SALUD Y BIENESTAR PARA EL VERANO

“Agua para la vida”

Con la llegada del verano y las altas temperaturas  un aspecto importante a tener en cuenta es la hidratación, especialmente en los niños.

La base por excelencia para prevenir la deshidratación está en el agua y en la protección solar.

Los niños son más propensos a la deshidratación que el adulto, por eso el aporte de líquidos (agua) debe ser suficiente durante el verano y sobre todo al realizar actividad física o al estar expuesto al sol.

Los bebés nutridos por lactancia materna, en cambio, están de suerte. Las hormonas de la mujer garantizan que la leche succionada tiene en su composición un 90% de agua. En este caso, pues, son las madres quienes deben controlar una incorporación suficiente de agua en su dieta. Se calcula que el cuerpo de un adulto 'gasta' algo más de dos litros de agua al día, por lo que las estimaciones de consumo deben ir en esa dirección.

Se debe ingerir líquidos de forma permanente y en pequeñas cantidades. Usar ropa ligera, de colores claros y a ser posible de algodón. Proteger la cabeza con gorros. Usar protección solar y no estar expuesto al sol en las horas centrales del día.

En el caso de los niños, la piel esta mucho más desprotegida que la del adulto frente a las radiaciones ya que además de ser fina y poco compacta, no ha desarrollado un adecuado mecanismo de defensa ni el mecanismo protector de la melanina. Por eso no es aconsejable la exposición directa al sol de los niños menores de 6 años.

Las radiaciones solares son acumulativas e irreversibles; durante los diez primeros años de vida. Por eso las cremas fotoprotectoras o pantallas solares se deben aplicar 30 minutos antes de la exposición y distribuidas en todo el cuerpo varias veces al día.

La alimentación también es un aspecto importante a tener en cuenta en estas fechas estivales.

Una dieta equilibrada y variada con predominio de hidratos de carbono, moderada cantidad de proteínas y bajo contenido graso, facilita la hidratación.

Se sugiere no nadar después de comer en piscinas no climatizadas o en el mar ya que el cambio brusco de temperatura puede alterar la digestión.

La Sociedad Española de Nutrición recuerda que, en caso de deshidratación, es aconsejable dar al niño, en cantidad progresiva, líquidos isotónicos para reincorporar líquidos a la vez que se asegura el aporte de los minerales perdidos.

Cualquier bebida que contenga agua (zumos, té, café) o alimentos con alto contenido hídrico (frutas y verduras) pueden contribuir a la necesaria hidratación en esta época del año. Por el contrario, los refrescos comunes no son las bebidas óptimas para una rápida hidratación, por su alto contenido en azúcares, que dificulta el rápido flujo de agua hacia el torrente circulatorio.

Éstas son algunas de las recomendaciones recogidas en el Libro Blanco de la Hidratación, elaborado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), en colaboración con la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA) y la Sociedad Madrileña de Geriatría y la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (SEMERGEN).

La Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) es una Asociación científica, sin ánimo lucrativo, formada por profesionales de las Ciencias de la Alimentación y la Nutrición.

Danika de Assas
Directora de Escuela Infantil WorkandLife