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Al nacer, se corta el cordón umbilical a unos centímetros del cuerpo del bebé. El trocito de cordón que queda después del nacimiento debe secarse y caer espontáneamente antes del décimo día.

Es una zona que debes cuidar limpiándola con una gasa humedecida. A continuación, lo envuelves en una gasa seca para impedir que el alcohol queme su delicada piel. Nunca hay que emplear compuestos con yodo, polvos de talco o antisépticos. Tampoco son recomendables las fajas y los ombligueros.