in Alimentación

La alimentación y la afectividad están estrechamente relacionadas y ambas son igual de importantes en la vida de un niño. Se puede decir que las dos alimentan por igual.

Es importante tener en cuenta algunas cosas antes de empezar a dar de comer a un niño:

  • Tener un espacio adecuado
  • Un ambiente tranquilo
  • Estar relajados

 

Los niños, tienen una facilidad tremenda para percibir si se les está haciendo caso, y si lo que estamos haciendo lo hacemos con interés; poniendo los cinco sentidos. Esto parece fácil, pero día a día lo que en principio nos parece importante se hace por rutina y en ocasiones de cualquier manera.

Si queremos que nuestro hijo disfrute del momento de la comida, que tenga ganas de que llegue la hora de comer y que no se convierta en un auténtico infierno, siguiendo estas pautas podemos llegar a conseguirlo:

Desde que empezamos a dar el pecho o el biberón ya estamos marcando una forma de relación con el niño. Es aconsejable no sentirse angustiada si después de intentarlo de mil formas no puedes darle el pecho y tienes que optar por darle el biberón.

Intentar que durante los primeros meses si el bebé está sano y no tiene problemas de peso, que coma tranquilo y sobretodo respetar sus indicaciones. Si retira la cara y ya no quiere más, no pasa nada, si le insistimos demasiado durante varios días, podemos crear una relación inadecuada con la comida.

Cuando su alimentación se amplía y pasamos al puré y a la papilla de frutas, hay que tener en cuenta que estos alimentos son totalmente nuevos para él, necesita tiempo para adaptarse. Hay niños que desde el primer día abren la boca y se muestran encantados con los nuevos sabores, pero hay otros que les cuestan más los cambios.

Recordar, no tenemos prisa. Durante los primeros días seguramente comerá cuatro o cinco cucharadas, la siguiente semana diez o doce, la tercera semana quince, etc. Si le damos tiempo “lo conseguirá”, si no nos angustiamos y no nos obsesionamos con que no como “lo conseguirá” y si confiamos en él “lo conseguirá”.

Es conveniente que el bebé entre en contacto con la comida, que pueda apreciar su textura, la temperatura y que tenga la ocasión de introducírselos el mismo en la boca con ayuda de sus manos y en el momento que él lo desee. Esto es fácil ya que cualquier bebe es lo primero que hace con todo lo que llega sus manos.

Es bueno que los niños se sienten en la mesa con toda la familia, pero en la mayoría de los casos el horario no coincide. Una solución es sentarnos nosotros en su mesa, cuando ellos están comiendo, hacerles compañía, hablarles, ayudarles, en pocas palabras que se sientan atendidos. Si tu único objetivo es que le niño coma, no estamos en el buen camino. Con la comida el niño no solo se alimenta, entran en juego todos los sentidos y es un momento más para aprender a relacionarse.

Según va creciendo, déjale que te ayude a poner la mesa. Un niño de 1-2 años ya puede caminar con un objeto en las manos sin dificultad, solo hay que darles la ocasión de poder hacerlo. Ya es capaz de tirar las sobras a la basura, o las cáscaras de la fruta. Puede meter el plato y el vaso el lavaplatos. En fin, un montón de cosas que harán que el niños se sienta importante y que poco a poco vaya adquiriendo más autonomía.

Si dejamos que el niño se sienta parte activa del día a día todo será mucho más fácil. Ánimo e inténtalo.

Utilizar técnicas, cantidad, tiempos máximos de una hora.

Danika de Assas
Directora de Escuela Infantil WorkandLife